Richard Poole (Ben Miller), un policía inglés muy poco humorístico y de carácter huraño de la Policía Metropolitana de Londres, es enviado a la isla caribeña de Saint-Marie para resolver el asesinato de un compañero policía británico. Después de resolver el crimen, recibirá una recompensa inesperada y no deseada: un puesto de trabajo como inspector jefe de la policía local.