El comisario de policía Alex Glass se ha convertido en un cínico sarcástico por la mala suerte que ha tenido en su vida, y especialmente por estar en contacto diario con los criminales más peligrosos de Berlín. Su nueva asistente, Shirly May, es una mujer atractiva y meticulosa que representa gran parte de las virtudes que él dejó ancladas en el pasado. Ambos han sido asignados a resolver una serie de terribles asesinatos que han tenido lugar en los feudos mafiosos de la capital alemana. El primer sospechoso es George Miskowski, un traficante que se dedica a suministrar cocaína y heroína a los burdeles de la ciudad.