Antes de que la moralidad descendiera sobre Hollywood en 1934, la capital del cine se parecía mucho a Sodoma y Gomorra. La película 'Babylon', de Damien Chazelle, evoca esa época salvaje en la que la industria cinematográfica estaba impregnada de escándalos, orgías, asesinatos, mafia, drogas... nada estaba fuera de los límites.