Vinieron del norte y pronto la leyenda diría de ellos que no conocían el miedo. Durante cientos de años, fueron el otro nombre para el “terror”. Podían navegar océanos helados y ríos estrechos. Se convirtieron en rusos, normandos. Fueron los mercenarios más valorados para los emperadores bizantinos y un desafío perpetuo para la autoridad de los monarcas europeos ...