Ahora no puedo decírtelo. Lo siento”. Me llamo Shino Kishibe, tengo 17 años y estoy estudiando bachillerato. Ya ha pasado un año desde que mi hermano falleció, y ahora mi vida ha llegado a un punto de inflexión. No somos hermanas de verdad, pero es como si lo fuésemos. He aquí el octavo tomo de esta tierna historia de dos mujeres, un tanto peculiares y un tanto torpes, pero también un tanto optimistas, que comparten un mismo día a día.