Considerada la mejor novela histórica del Romanticismo español. Situada en el siglo XIV, la trama gira en torno a la orden de los Templarios y los amores desgraciados entre Don Álvaro y Doña Beatriz. Enrique Gil y Carrasco logra una ambientación poética y melancólica que captura a la perfección la estética romántica: el honor, la fatalidad, las ruinas y el paisaje como reflejo del alma. Es una pieza fundacional del género en España y una lectura obligatoria para comprender el siglo XIX literario.