El centro de atención de esta joya es una magnífica esmeralda natural de 0,94 quilates, reconocida mundialmente por su intenso tono verde y su transparencia excepcional. Su talla esmeralda (octogonal) realza el color de la piedra y aporta un aire geométrico y sofisticado. Para potenciar el brillo de la gema central, el diseño se completa con 16 diamantes talla brillante (aprox. 0,02 ct cada uno), seleccionados bajo estrictos estándares de calidad: Color E (blanco excepcional) y Claridad SI. El contraste entre el frío del oro blanco, el fuego de los diamantes y el verde intenso de la esmeralda da como resultado una pieza inolvidable, elegante y atemporal.