El anillo se articula en torno a un rubí natural de talla oval, cuyo intenso color rojo —tradicionalmente conocido como el de la “piedra de reyes”— simboliza el amor y la vitalidad. Esta gema central está delicadamente enmarcada por un halo de 12 diamantes de talla brillante, que realzan su luminosidad y crean un refinado efecto de corona, aportando mayor presencia visual a la pieza. El diseño se completa con una estructura en Oro Blanco de 18 quilates, elegida por su tono neutro y elegante, que equilibra y potencia la riqueza cromática del rubí, dando lugar a una joya clásica, sofisticada y atemporal.