El padre Pietro Tassinari recala en Nápoles rumbo a Kenia, pero unos arrapiezos le roban la maleta y la cartera en la estación. Cuando la encuentra, ayudado por un marqués venido a menos, se hace cargo de la miseria en que viven los chicuelos que se la robaron. Pronto comprende que también hacen falta misioneros en la ciudad de San Genaro.