Una pieza que respira naturaleza y luz mediterránea. Con su decoración delicada de limones dorados y frutos del bosque sobre cerámica crema, este florero evoca esos huertos soleados donde crecen los cítricos más aromáticos. Cada detalle botánico está pintado a mano, creando un efecto orgánico y auténtico que transforma cualquier rincón en un jardín de ensueño. Perfecta para cultivar flores frescas o simplemente contemplar su belleza como escultura decorativa.