Ganadora del Premio "Juegos para la Paz", esta novela juvenil explora el mundo de la imaginación y la amistad a través del juego. Marta Osorio construye un relato en el que un grupo de niños convierte lo cotidiano en una aventura épica, montando caballos de palo que se transforman en monturas fantásticas, viviendo batallas, descubrimientos y reflexiones sobre la vida y la solidaridad. La historia es también una alegoría sobre la importancia del juego como espacio de aprendizaje y creatividad, así como una invitación a valorar los pequeños momentos de la infancia. Con un lenguaje fresco y lleno de ternura, el libro se ha convertido en una obra muy valorada dentro de la literatura infantil y juvenil.