Galardonada con el Premio Nadal en 1970, esta obra narrativa se adentra en la vida de una comunidad protestante asentada en un remoto y cerrado entorno rural español. El autor despliega un análisis profundo sobre la fe, la intolerancia, el aislamiento y el peso de las tradiciones en una sociedad marcada por la posguerra. A través de una estructura polifónica y una prosa cuidada, la novela refleja el choque entre distintas visiones espirituales y sociales.